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Proyecto

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Desigualdades sociales y alimentación: relaciones entre calidad de la alimentación, condiciones de vida y composición de los hogares argentinos. 

El proyecto se realizó entre 2021 y 2023. Participaron miembros del equipo de CESNI (Camila Tamburini, Alicia Rovirosa, María Elisa Zapata) e investigadores del Instituto de Investigaciones Gino Germani (Matías Salvador Ballesteros y Betina Freidin), y financiado por el programa “CIENCIA Y TECNOLOGÍA CONTRA EL HAMBRE” del Ministerio de Ciencia y Tecnología.  

A partir del análisis de datos disponibles y de acceso abierto de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017-18 (ENGHo), se analizó la información para que responda a la siguiente pregunta: ¿Qué factores socioeconómicos, geográficos y de composición de los hogares argentinos inciden en el gasto en alimentos y el acceso a una alimentación de calidad? ¿Cuál es el efecto de cada uno de ellos una vez controlado el efecto del resto?   

Sobre el proceso de investigación 

Se realizó un estudio a partir del análisis de datos disponibles y de acceso abierto de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017-18 (ENGHo). Se seleccionaron variables y se realizaron análisis bivariados y multivariados (regresiones lineales y múltiples). 

Resultados

Los resultados mostraron: 

Sobre consumo aparente e ingesta de energía y nutrientes:  

  • Bajo consumo de frutas y verduras, legumbres y el alto consumo de alimentos del grupo de opcionales.   

  • Para determinados grupos de alimentos (frutas, verduras, carnes, jugos, gaseosas y aguas saborizadas y galletitas y amasados de pastelería, bebidas con alcohol y comidas listas) el consumo crece a medida que las condiciones socioeconómicas del hogar mejoran y en hogares sin niños/as, en tanto que las leches se consumen más en hogares con menores de 14 años. Mientras que para los cereales, hortalizas feculentas, panes y pastas el patrón se invierte.  

  • El consumo de energía crece a medida que mejoran las condiciones de los hogares, con una distribución armónica de los macronutrientes y tendencias diferentes según las características de los hogares. Las proteínas se mantienen estables, los hidratos de carbono decrecen en la alimentación de los hogares a medida que mejoran las condiciones sociodemográficas y las grasas aumentan.  

  • La ingesta promedio de nutrientes críticos (10,5% de las calorías para azúcares agregados y 10,8% para grasas saturadas) superó los límites establecidos por OMS. En los azúcares se observa un patrón de consumo uniforme en toda la población mientras que en grasas saturadas la tendencia fue creciente a medida que aumentan los ingresos del hogar y el clima educativo del hogar. 

 

Sobre calidad de la alimentación:  

  • La alimentación argentina, valorada según el indicador de balance de nutrientes, es baja en nutrientes a promover y alta en nutrientes a limitar. Con una concentración creciente en los nutrientes a limitar a medida que aumenta el ingreso y el clima educativo, pero también se observa una puntuación mayor de balance de nutrientes en estos hogares. Es decir, que los hogares con mejores condiciones socioeconómicas tienen un mayor consumo de ambos grupos de nutrientes.  

  • Una tercera parte de la energía de la alimentación argentina es aportada por los productos ultraprocesados (PUP), siendo los hogares de GBA los que presentan el porcentaje más alto y los del Noreste el más bajo, con una diferencia de más de 10 puntos porcentuales. Y hay mayor consumo a medida que mejora el clima educativo y el nivel de ingreso. 

 

Sobre gasto de alimentos y bebidas de los hogares: 

  • El promedio del porcentaje del gasto que los hogares destinan a alimentos y bebidas ha disminuido en  2017-18 en comparación con años previos relevados (1996-7, 2004-5 y 2012-3). 

  • La estructura del gasto ha cambiado en las últimas dos décadas, con una mayor participación de las comidas listas y de los alimentos de consumo opcional.  

  • Las tendencias en los porcentajes de gasto tuvieron su correlato en las tendencias del consumo aparente de los distintos grupos de alimentos. Lo que indicaría que los cambios en el peso del gasto, están relacionados con cambios en los patrones de consumo.  

  • En el periodo 2017-18, el 35,9% del gasto alimentario de los hogares argentinos está destinado a los alimentos de consumo opcional y a las comidas listas, que son aquellos que las Guías Alimentarias recomiendan limitar su consumo, con un gradiente creciente a medida que mejoran las condiciones sociodemográficas de los hogares. Le siguen las carnes, que representan una quinta parte del gasto destinado a alimentos, con una tendencia decreciente a medida que mejoran las condiciones de los hogares.  

  • El porcentaje del gasto en alimentos y bebidas es diferente según las características socioeconómicas de los hogares.  Aumenta a medida que desciende el quintil de ingreso per cápita del hogar y el clima educativo del hogar, así como en los hogares que reciben una asistencia estatal monetaria directa.  Además, entre los hogares de menores recursos (1er quintil de ingresos per cápita familiar, bajo clima educativo y que reciben una asistencia estatal directa), al menos un 25% destina la mitad o más de sus gastos a alimentación. 

  •  El porcentaje del gasto en alimentos y bebidas también es mayor en los hogares del Noroeste y Noreste, así como en los que tienen adultos mayores. En cambio, una vez controlado el efecto del resto de las variables, la presencia de menores y el sexo de la jefatura de hogar muestra diferencias débiles.  

  • Es mayor el porcentaje del gasto destinado a alimentos ultraprocesados a medida que aumenta el quintil de ingreso per cápita y el clima educativo del hogar, así como entre los hogares que no reciben una asistencia estatal monetaria directa, que no cuentan con adultos mayores y que se encuentran en el GBA.  Estas tendencias coinciden con las encontradas sobre el consumo aparente de alimentos ultraprocesados. 

 

Actualmente este proyecto se encuentra en la etapa final, de redacción de documentos de difusión y artículos científicos. 

Conclusiones 

El consumo de alimentos y el gasto en alimentos presenta diferencias según las características de los hogares argentinos, que son de diferente magnitud y profundidad en los diferentes aspectos evaluados. Las diferencias en el consumo plantean la necesidad de estrategias que consideren estas particularidades para garantizar seguridad alimentaria y calidad nutricional. 

Los resultados obtenidos son un insumo necesario para formular políticas públicas enfocadas en mejorar la alimentación y la calidad de vida de la población. 

Links de interés

Desigualdad en el consumo de verduras y frutas según las condiciones de vida y la composición de los hogares argentinos. https://www.scielosp.org/article/scol/2022.v18/e3835/es/  

 

Consumo de productos ultraprocesados en hogares argentinos durante 2017-2018: influencia de factores sociodemográficos y geográficos  

 https://revistas.unc.edu.ar/index.php/RSD/article/view/40929  

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